La historia del hombre y las abejas comienza en la prehistoria cuando el hombre se hace recolector y descubre el dulce sabor de la miel. Los primeros vestigios de esta labor recolectora se encuentran en una cueva en el Levante Español ( Bicorp, Valencia) que datan del Paleolítico Superior.
Las colmenas tradicionales expuestas en el museo son iguales a las usadas a lo largo de la historia desde los primeros apicultores, los pueblos persas, asirios o los egipcios, no evolucionando la apicultura hasta la mitad del siglo XIX con la invención del panal móvil que dio lugar a las colmenas modernas.
La alimentación, la medicina, el arte, el culto a los dioses, la momificación, el alumbrado de la humanidad no se entenderían sin la aportación de las abejas.